La icónica rana dorada de Panamá, un anfibio endémico cuya presencia en la vida silvestre había desaparecido por casi dos décadas debido a una devastadora enfermedad fúngica, ha comenzado su regreso a los ecosistemas naturales. Este monumental esfuerzo, liderado por el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) en colaboración con otras instituciones, representa un hito crucial en la conservación de especies en peligro crítico y ofrece valiosos conocimientos para futuras estrategias de reintroducción.
La rana dorada, científicamente conocida como Atelopus zeteki, se caracteriza por su brillante coloración amarilla y su hábitat exclusivo en los arroyos de la región montañosa central de Panamá. Su declive dramático se atribuyó a la quitridiomicosis, una enfermedad causada por un hongo que se propagó por Panamá en 2004, aniquilando poblaciones enteras, incluyendo el último reducto de esta especie en El Valle de Antón. Desde 2009, no se había avistado ningún ejemplar en su entorno natural, lo que motivó la creación del Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá (PARC).
El científico Roberto Ibáñez, director del PARC y del STRI, destacó que el proyecto ha evolucionado de proporcionar cuidados a anfibios amenazados a una fase de investigación intensiva sobre la ciencia de la reintroducción. Los esfuerzos iniciales incluyeron la liberación de cien ranas doradas en mesocosmos, que son recintos controlados de liberación gradual. Durante estas pruebas iniciales de doce semanas, se observó que aproximadamente el 70% de las ranas sucumbieron a la quitridiomicosis. Aunque esta cifra pueda parecer desalentadora, ha brindado datos esenciales para entender la dinámica de la enfermedad y cómo los anfibios recuperan las toxinas cutáneas protectoras al volver a una dieta silvestre. Las ranas que lograron sobrevivir en los mesocosmos fueron posteriormente liberadas por completo en el medio ambiente.
Brian Gratwicke, biólogo conservacionista del Instituto Nacional de Biología de la Conservación y Zoológico Smithsonian, subrayó la importancia de estos datos para formular futuras estrategias de conservación. Sus modelos previos sugerían la selección de refugios climáticos para la liberación, áreas que, a pesar de ser adecuadas para las ranas, eran demasiado cálidas para el hongo. Las observaciones actuales confirman la viabilidad de mantener a las ranas en mesocosmos por períodos prolongados, y la investigación sobre la recuperación de toxinas cutáneas será fundamental para decidir futuras ubicaciones de liberación con condiciones climáticas más favorables.
Antes de este proyecto de reintroducción de la rana dorada, en 2025, otras tres especies de anfibios fueron devueltas a la naturaleza como parte de la Iniciativa de Investigación de Anfibios Tropicales (TARI) del Smithsonian. Estas incluyeron la rana coronada (Triprion spinosus), la rana cohete de Pratt (Colostethus pratti) y la rana hoja lemur (Agalychnis lemur). Los resultados de estas liberaciones han sido prometedores, con una excelente tasa de supervivencia para las ranas hoja lemur y una supervivencia favorable para las ranas coronadas y las ranas cohete de Pratt, según informes del STRI.
Estos avances en la reintroducción de la rana dorada y otras especies de anfibios en Panamá no solo ofrecen una luz de esperanza para la recuperación de la biodiversidad, sino que también establecen un precedente vital para la conservación de anfibios a nivel global. A través de la investigación continua y la implementación de estrategias de conservación basadas en datos, se busca asegurar un futuro sostenible para estas criaturas únicas en sus hábitats naturales.